domingo, 31 de octubre de 2010

COMUNICACIÓN NO VERBAL EN LA RELACIÓN MEDICO PACIENTE

La comunicación no verbal es particularmente importante en las situaciones cuanto mayor sea la tecnificación y sofisticación de los instrumentos al servicio del personal médico, también supone la captación de aquellas señales sutiles que complementan e ilustran aspectos de la interacción verbal y a menudo proporcionan mensajes y expresan sentimientos que no están sujetos al análisis directo consciente de quienes interactúan.
Es importante la comunicación no verbal a dos niveles:
La sensibilidad que tiene el propio paciente para captar señales no verbales emitidas por las personas que le rodean incluyendo a los profesionales de la salud.
La expresividad no verbal de los pacientes que tan útil suele ser para el médico.

1. Sensibilidad
En el ambiente hospitalario el paciente  tratará  de determinar cuál es la respuesta idónea a la situación, para lo cual buscará información acerca de su enfermedad a través de todos los indicios que le pueden suministrar las personas con las que interactúa, en función de ello el paciente se hace unas expectativas acerca de la gravedad de su propia enfermedad, del interés que el médico tiene por él, etc. 
Los pacientes son especialmente propensos a obtener información en la que basar estas expectativas, a través de indicios no verbales. Los pacientes observan las acciones no verbales de quienes les atienden y deciden si son apreciados, respetados o si se espera que mejoren, o si resultan repugnantes, desvalorizados o intratables, lo cual, obviamente, está muy relacionado  con el "efecto placebo".

2. Expresividad
 En el caso de las emociones asociadas a la enfermedad el paciente expresa más sus emociones de manera no verbal, ya que  posee  una falta de entrenamiento en cuanto al control u ocultamiento de estas emociones.
 Existen casos extremos en los que el sistema de expresión verbal del paciente se ve afectado por la enfermedad hasta quedar totalmente deteriorado, convirtiéndose entonces el sistema de comunicación no verbal no sólo en la principal sino en la única vía de comunicación entre el paciente y su entorno.
Además de esto, se debe poner atención a otros aspectos que también forman parte de la comunicación no verbal, y que aportan mucho en el diagnóstico.

a) El contacto físico: Es la principal de las conductas no verbales en el ejercicio de la medicina. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, el tocar, por ejemplo, puede resultar congruente o no con los mensajes verbales, de forma que,  el hecho de que un médico toque a un paciente a la vez que le asegura que no debe preocuparse por la operación quirúrgica a que se le va a someter, puede o bien corroborar el mensaje tranquilizador o bien transmitir un estado de nerviosismo que contradiga el mensaje verbal, haciéndole a éste ineficaz e incluso contraproducente.
 
b) La mirada: Es uno de los elementos que  más información aporta, si se sabe interpretar adecuadamente, pues cumple una serie de funciones como:
  • Regulación del flujo de la comunicación,
  • Obtención de un "feedback",
  • Expresión de las emociones,
  • Comunicación de la naturaleza de la relación (diferencia de status, etc.).
En ello se debe tomar en cuenta que  el mirar excesivamente y con insistencia a un paciente, sin causa alguna aparente, posee probablemente efectos negativos, al hacer que tal paciente se sienta a sí mismo como una persona rara, mala o gravemente enferma.
 
c) La expresión facial y gestual: Es uno de los parámetros que mas aportan para la elaboración del diagnóstico, ya que  la expresión del dolor a través de gestos de la cara dará indicios sobre la patología de la que se trate.  Existe evidencia de que el control de la expresión facial de dolor puede servir para reducir el propio dolor, debido al rol mediador que la expresión facial posee en la experiencia de las emociones.
 
d) La voz: La importancia de la voz como instrumento de comunicación no verbal estriba en su capacidad para transmitir información acerca de los estados emocionales del que habla, con las implicaciones que ello tiene en el campo de la salud. Por otra parte, el tono de la voz y una serie de señales sutiles relacionadas con ella son especialmente importantes cuando el que habla pretende o bien engañar o bien ocultar información al paciente.
 
e) Olfato: Es un elemento importante por que  algunas enfermedades y tratamientos pueden actuar directamente para producir en el paciente olores desagradables, mientras que otros afectan al olor del paciente a través  de acciones sobre la región gastrointestinal, u otro órgano o sistema comprometido. Sin embargo con frecuencia suelen asociarse a éstos malos olores atributos personales negativos que de alguna manera pueden obstaculizar la relación medico paciente.

La entrevista médica y la relación con el paciente

La entrevista médica y la relación con el paciente
La relación de participación mutua, no sólo contempla el cumplimiento del tratamiento, sino el control en discusión frontal de situaciones y actitudes relacionadas con la causa y evolución de la enfermedad.

Contacto con el paciente.
En la consulta se debe ir al encuentro del paciente.
  • Saludarlo por su nombre, esto lo hace sentir acogido.
  • Estrechar la mano
  • Se invita a pasar y tomar asiento.
  • Al momento de iniciar la conversación, se pueden tener frases de acogida que centren la conversación, tales como: ¿qué lo trae a consultar? ¿Qué molestias ha tenido? ¿En qué le puedo tratar de ayudar? ¿En qué le puedo servir?
 Saber escoger el trato más adecuado para cada paciente
El trato debe ser siempre respetuoso, aunque ajustado a las circunstancias. Con personas adultas con las que no hay mayor confianza, lo más adecuado es un trato formal, en el que la relación es de "usted". Con niños o personas conocidas resulta mejor un trato más informal.
El resultado final depende mucho de la personalidad del paciente, su edad, su situación, y también de la personalidad del médico y las circunstancias en las que está viendo al enfermo.
Saber escuchar y ser capaz de dirigir la entrevista.
Es fundamental, ¡saber escuchar! Esto no significa dejar hablar al paciente libremente sin ninguna limitación.
Los primeros minutos deben ser dejados para que el paciente exprese sus molestias y dé a conocer el motivo de su consulta. Posteriormente, en la medida que el médico se orienta respecto a los problemas, toma más control de la entrevista para precisar mejor las molestias.

Saber qué preguntar.
Los clínicos con experiencia tienden a revisar los síntomas y los signos clínicos sobre la base de síndromes y saben con qué se pueden relacionar distintas molestias. Esto los lleva a retener y destacar algunos síntomas y signos que consideran muy importantes.

Movimientos del cuerpo los gestos que el médico tiene para con el paciente
Observar la expresión facial del paciente.
El comportamiento visual en donde debe de haber contacto directo a los ojos.
La voz, modular el tono.

Comunicando Malas Noticias

CÓMO DAR MALAS NOTICIAS
Igual que hay gran variedad de malas noticias no hay una única manera de abordarlas.
En el caso de enfermedades crónicas, el manejo lo haremos desde terrenos educativos y de promoción de salud.
Al hablar de malas noticias con pobre pronóstico vital diferenciamos entorno y, habilidades y estrategias.
Entorno: dónde, cuándo, con quién, cuánto tiempo
Es importante buscar el espacio físico adecuado, siendo conveniente evitar pasillos y habitaciones compartidas. Si esto último es inevitable, existe la posibilidad de aislar relativamente la cama del paciente indicando así al otro enfermo que queremos hablar de temas delicados o íntimos para su compañero de habitación. Si estamos en consulta, el espacio dispondrá como mínimo de tres sillas: para el paciente, un familiar y un profesional. Si estamos en el domicilio del paciente convendría un lugar más o menos tranquilo.
A ser posible, informar personalmente y evitar el teléfono porque no podemos prever la respuesta emocional ni modular la información según esta respuesta.
Propiciar que el paciente esté acompañado cuando le vayamos a informar o esperar con él hasta que llegue algún familiar si hemos tenido que informarle estando solo. También es importante evitar las horas nocturnas para dar la información.
Tener en cuenta determinadas circunstancias personales y familiares del paciente, siempre que su consideración no implique agravamiento del proceso. Es muy importante tener en cuenta la edad del paciente intentando siempre ser veraces en lo que decimos y adecuándonos al impacto de nuestra información: por ejemplo, leucemia en un joven de 20 años o cáncer de próstata en un hombre de 70 años. El hecho de la juventud y la gravedad no deben inducirnos a engañar. El joven, igual que el adulto y el anciano, nota que se muere y tiene el mismo derecho a ser acompañado en este tramo final de su vida; además los estudios dicen que los jóvenes desean más información que las personas mayores. El que a nosotros, profesionales, nos resulte más difícil y emotivo informar a un joven no nos exime de esta obligación de informar. Tal vez, nuestro ritmo de información deba de ser más lento pero siempre veraz.
El profesional debe buscar un tiempo sin prisa para, tras informar, responder inicialmente a las emociones que se van a despertar en el paciente. Intentar que no le pasen llamadas telefónicas, ofrecer un tiempo de calidad, sentarse junto o enfrente del paciente y decirle con la mirada: "aquí estoy, vengo a contarte lo que pasa y a apoyarte en todo lo que pueda".

HABILIDADES Y ESTRATEGIAS
Qué decir y cómo decir
"Un juego de insinuaciones, silencios y verdades indirectas para conseguir que el paciente elabore su propia realidad".
Al hablar del cómo informar intentaremos que nuestro lenguaje verbal (lo que decimos), el paralenguaje (tono que utilizamos) y el lenguaje no verbal sean coherentes. La información la daremos usando frases cortas y vocabulario lo más neutro posible: no curable en lugar de incurable, tumor en lugar de cáncer, etc. Hay que asegurar la bidireccionalidad, es decir, facilitar que el paciente o su familiar pregunte todo lo que desee, adaptando la información en cantidad y cualidad a las emociones del paciente. En estos casos la información es un proceso y no un monólogo duro del profesional.
Es importante al final de las entrevistas resumir lo dicho, asegurándonos de que el paciente ha entendido, siendo este momento final el adecuado para dar toda la esperanza e información positiva de que dispongamos, sin mentir: por ejemplo, si se trata de una neoplasia con un 30% de posibilidades de salir adelante, al final de la entrevista tras el resumen sería el momento de apoyarnos en ese 30% de posibilidades.

Habilidades
1. Silencio. El silencio es una herramienta de información y de terapia. Puede ser duro responder a una pregunta o afirmación muy directa como: "a veces creo que no me voy a curar". Un silencio del profesional reafirma al paciente en esa reflexión y, en este sentido, creemos que el silencio informa. También es terapéutico el silencio cuando el paciente se conmueve, llora o se irrita. Un silencio empático mirándole a la cara, prestándole nuestra atención, es terapéutico porque sabe que puede contar con nosotros. Además, si no sabemos qué decir en una situación muy emotiva es mejor que callemos.
2. Escucha activa. La psicoterapia empieza por la escucha. El paciente conmovido por una enfermedad grave puede querer hablar o no. Debemos escuchar sus palabras y su silencio. Muchas veces el silencio del enfermo da más información que la expresión verbal.
En situaciones muy emotivas los profesionales tendemos a interrumpir, ofrecer soluciones e incluso trivializar las expresiones del paciente. Un paciente llora y el sanitario dice: "no llores que ya se solucionará todo" o "no llores que ya se arreglarán las cosas". Sería mejor permitir el llanto, facilitar la expresión de la emoción con señalamientos del estilo de: "hoy te veo más triste, ¿quieres contarme algo".
La escucha activa propicia una baja reactividad que significa no interrumpir, esperar a que el paciente acabe antes de empezar a hablar, e incluso, si la situación lo requiere mantener silencios ya comentados.
3. Empatía. Podríamos definir la empatía como la solidaridad emocional: "entiendo que debes estar sufriendo mucho", y la legitimación de esta emoción: "cualquiera en tu lugar sufriría".
En alguna ocasión podemos oír a los profesionales argumentos del estilo de: "no puedo ponerme en el lugar de todos mis pacientes porque sufriría en exceso y no podría ejercer bien mi profesión".
Nos parece esta una buena ocasión para aclarar que la empatía y la eficacia, fuera de estar reñidas, se complementan y que una actitud empática hacia los pacientes nos aporta sobre todo satisfacciones profesionales y por tanto disminuyen nuestro sufrimiento.
Diferenciemos pues entre empatía y simpatía, según explica Iosu Cabodevilla, experto en pacientes al final de la vida: la empatía es ponerse en lugar del otro para entenderle y ayudarle, sería como echar una cuerda al que se está ahogando, y la simpatía sería tirarse al agua y ahogarse con él.
Creemos que los argumentos de los profesionales, antes mencionados, se corresponden con una actitud simpática más que empática.
4. Acertividad. Que el paciente crea que sabemos lo que hacemos y que se sienta respetado en sus opiniones. No basta con saber qué debemos hacer, si queremos ser asertivos el paciente debe percibirnos como profesionales seguros de nosotros mismos. Incluso en situaciones de incertidumbre debemos transmitir seguridad y que nuestras opiniones estén fundamentadas.

Estrategias
Al hablar de estrategias para dar malas noticias vamos a comentar en detalle la estrategia de Buckman porque es la que habitualmente utilizamos y creemos que permite recorrer el proceso de cómo informar al paciente de que padece una enfermedad con repercusión en su tiempo de vida y de cómo apoyarle emocionalmente tras la información.
Se le llama, también, estrategia de las 6 etapas. Las etapas descritas por Buckman (1992) deben ser recorridas de la primera a la sexta, en orden, sin pasar de una a otra etapa si la anterior no está acabada, con el ritmo que el paciente indique y quedándonos en la que el paciente desee.
Antes de pasar a la primera etapa nos parece interesante hablar de la aclimatación que podríamos considerar como etapa 0. Cuando hay muchas posibilidades de que tras una exploración complementaria (por ejemplo, una gammagrafía o analítica) el resultado vaya a ser malo para el paciente, podemos, a través de alguna pregunta, ir preparando al paciente para la realidad que creemos se le aproxima. Podemos hacer preguntas como, ¿has pensado en la posibilidad de que tras hacer la resonancia saliera que hay metástasis? Esto permite que se vaya aclimatando a su futuro.
Etapa primera. Preparar el entorno
Se requiere ya la certeza del diagnóstico. Prepararemos el entorno tal y como hemos comentado anteriormente: lugar, hora del día, momento, apoyos familiares, etc.
Etapa segunda. ¿Qué sabe?
Averiguaremos qué sabe de su enfermedad a través de preguntas abiertas y con técnicas de apoyo narrativo:
- ¿Qué te han dicho en el hospital?
- ¿Estás preocupado por la enfermedad?
- ¿Qué piensas tú del dolor?
Etapa tercera. ¿Qué quiere saber?
Averiguaremos qué desea saber facilitándole que lo haga: "¿quieres que te comente algo de su enfermedad?".
Tenemos que aceptar su silencio, sus evasivas o su negativa a ser informado pero ofreciéndole siempre una nueva posibilidad: "ahora veo que no te apetece hablar, si otro día lo deseas aquí me tienes".
Esta etapa es difícil porque a muchos pacientes les cuesta decidir si quieren saber o no y puede requerir varias entrevistas.
Etapa cuarta. Compartir la información
Sólo llegaremos aquí si en la anterior etapa el paciente expresa su deseo de ser informado y generalmente requiere varias entrevistas. La información la iremos dando de forma gradual, dando tiempo a que el paciente vaya asimilando la gravedad, sobre todo si se encuentra asintomático. En esta etapa diversos autores hablan de "la verdad soportable" que significa respetar el ritmo del paciente en su deseo y/o capacidad para ser informado y la aceptación de sus ilusiones y esperanzas sin fomentarlas. Tras la información debemos, en cada entrevista, hacer un resumen comprobando qué ha entendido el paciente y enfatizando las posibilidades terapéuticas y/o curativas si las hay.
Etapa quinta. Responder a los sentimientos del paciente
Sólo si somos capaces de apoyar al paciente en sus emociones estaríamos moralmente autorizados a informarle. Sería inhumano dar un diagnóstico de cáncer no curable a un paciente y abandonarle.
Las reacciones más frecuentes son ansiedad, miedo, tristeza, agresividad, negación y ambivalencia. Todas las respuestas pueden mezclarse en el tiempo y hemos de respetarlas y estar atentos para poder ayudar adecuadamente. Una negativa persistente puede significar que la persona no está preparada para el diagnóstico. Las ambivalencias, escapadas de la realidad, también hay que respetarlas porque necesitan salir de su realidad tan dolorosa. Respetémoslas sin propiciarlas.
Es en esta etapa cuando puede aparecer la soledad más profunda, sobre todo si la información no ha sido clara y compartida por el entorno. A veces, ante diagnósticos con pocas posibilidades de curación los profesionales nos aferramos al "todavía hay posibilidades" para no enfrentarnos al tema más probable, la muerte, y esto conlleva que el paciente vaya notando la progresión de la enfermedad, la debilidad, la falta de apetito, en suma la falta de vida sin poder hablarlo claramente.
Estos pacientes mueren terriblemente solos e incluso, a veces, se culpabilizan por no esforzarse lo suficiente, por rendirse a lo que para ellos es evidente, la muerte, y para su entorno (familia y profesionales) es sólo una terrible posibilidad.
Todos los autores definen categóricamente el paciente terminal como aquel que no tiene posibilidades curativas y protocolizan su abordaje, el enfrentamiento a la muerte, etc.
Pero ¿qué ocurre con la gran mayoría de pacientes con enfermedades neoplásicas que mueren en el camino de sus terapias, al parecer, curativas? Mantenemos una ilusión ciega en esas alternativas terapéuticas descuidando en la mayoría de los casos hablar de lo que realmente preocupa a los pacientes: "¿y si yo no me curo?". Si no facilitamos la expresión de este miedo a no curarse no podemos acompañar realmente al paciente ni a su familia, enfermo y familia irán viendo el deterioro, el final de la vida en silencio y por lo tanto en soledad.
Etapa sexta. Plan de cuidados
Informamos, recogemos la respuesta emocional y le ofrecemos un plan de cuidados: nos comprometemos a apoyarle, aliviarle los síntomas, compartir sus preocupaciones y miedos.
En esta fase concretamos el seguimiento, frecuencia de entrevistas, visitas domiciliarias, etc. y, sobre todo, aseguramos nuestra disponibilidad, facilitándole acceso telefónico.
Es importante explorar síntomas de depresión, dolor, insomnio, etc. ya que, muchas veces, los pacientes no los expresan espontáneamente por miedo a reconocer agravamiento del proceso. No debemos permitir noches de insomnio, ansiedad y sufrimiento físico. Debemos explorar, directa o indirectamente, todos aquellos síntomas que puedan ser aliviados.

Bibliografía
M. Ayarra, S. Lizarraga
Medicina Familiar y Comunitaria. Grupo de Comunicación y Salud de Navarra. Centro de Salud. Huarte (Navarra).

Las tecnologías y la relación médico paciente

"EL PAPEL DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS EN LA OBTENCIÓN Y EXPLOTACIÓN DE INFORMACIÓN SOBRE SALUD, MEDICAMENTOS Y SUS CONSECUENCIAS EN LA RELACIÓN MÉDICO-PACIENTE"

La generalización de Internet en el mundo ha revolucionado las comunicaciones y ha cambiado sin posible vuelta atrás la forma de acceder a la información y con ello muchos estereotipos de carácter personal y social. Los jóvenes y cada vez más los menos jóvenes utilizan esta nueva herramienta para realizar compras, obtener información e incluso como forma de relación interpersonal.
En España, con cierto retraso respecto de otros países, esta tecnología se ha ido introduciendo en nuestra vida cotidiana. En 1998 el 5% de la población española había entrado alguna vez a Internet, en 2007 este porcentaje era del 55%.
Entre los aspectos mejor valorados de Internet se encuentra la rapidez con la que se obtiene información y la confidencialidad que ofrece, ya que se obtiene de forma anónima. Ambos factores contribuyen a que Internet tenga un papel cada vez más relevante como informador en materia de salud. Gracias a Internet, los pacientes pueden obtener información sanitaria antes, después o en lugar de la visita médica, así como informarse sobre la calidad y adecuación de los tratamientos que les han prescrito; y más aún, obtener información sobre el prestigio del médico o del centro hospitalario.
El papel tradicional del médico-informado que atiende al paciente-no-informado se está transformando paulatinamente en una nueva relación en la que el paciente va a la consulta con conocimientos previos obtenidos de Internet. Este nuevo escenario cambia por completo la relación entre ambos: Knowledge is power, and power changes relationships.
Para evaluar los efectos que produce Internet en la relación médico-paciente, el Grupo de investigación de Farmacología Social dependiente del Departamento de Farmacología de la Universidad de Alcalá de Henares publicará en las próximas fechas el primer macroestudio realizado en España sobre el uso de Internet para temas de salud. El trabajo, en forma de tesis doctoral de Juan Formigós Bolea dirigida por el Prof. José Luis Alloza, tiene un título que ilustra sobre su contenido: "el papel de las nuevas tecnologías en la obtención y explotación de información sobre salud, medicamentos y sus consecuencias en la relación médico-paciente".
En este estudio se analizaron las experiencias de uso de Internet y la actitud ante el médico y el medicamento de una población internauta. La población objeto de estudio fue toda la comunidad universitaria de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH), esto es: 29.548 personas (26.642 estudiantes, 2.026 personas del personal docente e investigador y 880 del personal de administración y servicios).
El trabajo pretende analizar la relación que tienen los pacientes con su médico y con los medicamentos y qué efectos o distorsiones produce Internet en esa relación. En primer lugar se analiza la relación de los encuestados con su médico. Paralelamente se analiza el comportamiento de la población objeto de estudio ante Internet en general y en lo que a las búsquedas sobre salud respecta. En una tercera fase se analiza el efecto de Internet en la relación médico-paciente.
En este estudio la tasa de respuesta fue del 7,24%, valor elevado para este tipo de estudios y claramente superior al previsto inicialmente. El error muestral global, considerando un intervalo de confianza del 95 % es de ±2,12, valor muy bajo que avala la solidez estadística de los resultados.

Respecto a la influencia de Internet en la relación médico-paciente, los resultados muestran que el médico sigue siendo el principal informador en materia de salud y es con diferencia el que más confianza inspira. Internet es la segunda fuente en cuanto a la frecuencia de uso, pero ocupa una posición discreta en lo que a confianza respecta. La comparación con países de nuestro entorno presagia un aumento en la confianza y de forma especial en la frecuencia con que se busca en Internet. El factor decisivo es la frecuencia con que se utiliza Internet. El uso de la red genera afecto hacia sus posibilidades y contenidos y esto modifica el comportamiento.
En la actualidad  existe  un incremento exponencial de la información sanitaria que es accesible de forma universal y gratuita. El interés de los medios de comunicación de masas por lo relativo a la sanidad, la eclosión de Internet y la aparición de una nuevo tipo de usuario del sistema sanitario, llamado “usuario informado”,que se interesa por noticias relacionadas con la salud y la enfermedad, van a  favorecer una distribución masiva y un aumento de consumo de información sanitaria, para lo que los profesionales sanitarios hemos de estar preparados.
Esta nueva realidad también debe alertar a los sistemas sanitarios que deben interesarse por promover políticas de integración de los usuarios en los procesos de toma de decisiones compartidas. Estas políticas de potenciación de los consumidores o consumer empowerment,ya bastante desarrolladas en EEUU, se benefician de la mayor predisposición del usuario informado a adoptar un rol más activo en lo referente a la salud y a la sanidad. 
Tenemos que mencionar, además, que la aparición del usuario informado está generando una nueva área de negocio en salud. Este hecho se visualiza por el aumento en la cobertura de los temas sanitarios, relacionados con los estilos de vida, en publicaciones divulgativas, la aparición de revistas dedicadas a temas de salud, y la difusión masiva a través de las nuevas tecnologías de la comunicación de informaciones relativas a la salud y al autocuidado.